Como un trocito de marfil,
pequeño y frágil,
fue el primero en temblar
en tu sonrisa de niña.

Blanco y tierno,
casi transparente,
de forma irregular
e imprecisa.

Limpio y transparente,
casi como de agua,
para esa niña de luz
que tú eres.

Eternamente pequeña
en mi mirada,
para siempre la niña
de mil caricias de agua.

Cayó el primer diente
en un otoño dulce,
de miel y castañas,
de viento y hojas secas.

De lluvia menuda y frágil,
traviesa y alegre,
tan llena de esperanza y vida
como tú misma.

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Para el primer diente de leche que cayó al fin, 
con inmensa alegría del Ratoncito Pérez y de tus papás,
en un lluvioso 12 de octubre de 2010.